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Nuevas formas de sabotaje estudiantil en la Educación a Distancia

Por algunas personas maleducadas.


La pandemia del nuevo coronavirus forzó a las rede escolares de todo el mundo a suspender las clases presenciales y adoptaron, abruptamente, regímenes de educación a distancia (ED). Como medida de emergencia para mantener el sistema educativo funcionando durante el periodo de aislamiento, las clases se encontraron con una serie de obstáculos materiales – empezando con la tantas situaciones en que estudiantes ni siquiera tenían acceso a internet en sus casas.

Sin embargo, en los centro de educación más desarrollados, los llamados ambientes virtuales de aprendizaje (o TICs, Tecnologías de la Información y Comunicación) están lejos de ser una novedad, aunque ocupan un rol secundario junto a las actividades presenciales. Con la emergencia sanitaria los entornos digitales se usaron para reemplazar el entorno físico de la escuela. Las aulas dieron paso a las videoconferencias, pizarrones se convirtieron en streamings, y los bancos y mesas fueron reemplazados por celulares y computadoras.

La aplicación de emergencia de la educación a distancia acelera el proceso de restructuración productiva en el campo de la educación, que ya se encontraba en proceso de implementación hace algunos años y ahora consolidándose en otro nivel. Nuevas compañías, metodologías de enseñanza, regímenes de trabajo, mecanismos de vigilancia e indicadores productivos llegaron al sector para quedarse. Para docentes y otrxs trabajadorxs de la educación, estos cambios representan nuevas estructuras de explotación, así como también la apertura de nuevas posibilidades de lucha. (1)

¿Y que pasa con lxs estudiantes? Además del obstáculo enfrentado por las familias más pobres que no tienen acceso a internet ¿qué acciones hemos visto de parte de lxs más jóvenes que lograron ingresar en las plataformas?

Google tuvo que cambiar el hangouts meet

Los software de video conferencias fueron diseñado originalmente para transmitir reuniones, pero no necesariamente clases. Este es el caso de Google Hangouts Meet, que fue repentinamente adoptado por las escuelas alrededor del mundo. Ahora sus salas de conferencias hospedan millones de clases a diario.
Resulta que las clases no son simplemente una estructura física, sino un espacio sobrevolado con relaciones y conflictos. Estudiantes charlando entre ellxs, antes mediante notas o susurros entre los escritorios, ahora se trasladó a los chats. Junto con el estudio, el sabotaje estudiantil también fue relocalizado en el entorno digital.

El 19 de Marzo de 2020, al comienzo del aislamiento obligatorio en buna parte de los países occidentales, Google anunció el cambio en las configuraciones de su programa para cuentas de escuelas:

En las cuentas de instituciones educativas, solo el creador de la reunión, el dueño del evento en el calendario, o la persona que configura la reunión en un dispositivo hardware en la sala virtual puede silenciar o remover participantes de la video llamada. Esto asegura que los estudiantes no podrán silenciar a otras personas o remover a otros estudiantes o al docente. Esta restricción automática fue aplicada a todas las cuentas institucionales de las escuelas desde el 19 de marzo de 2020. (2)

Si hasta el 19 de Marzo cualquier participante de la clase – estudiante o docente – tenía el completo poder de apagar los micrófonos o expulsar a alguien de la clase, podemos imaginar que los primeros días de ED no fueron fáciles para las autoridades de la mayoría de las escuelas que eligieron usar Google Hangouts Meet. El comunicado de la compañía nos da el indicio de una silenciosa ola de sabotaje estudiantil a gran escala.

Wuhan: el aplicativo suplica piedad

En China fue reportado otro caso destacable de sabotaje silencioso. A causa de la diseminación veloz del nuevo virus no hubo un volver a clase en Wuhan después del Año Nuevo Lunar. Pero el sueño de lxs estudiantes chinos de tener unas vacacione extendidas por lo que dure la cuarentena, fue frustrado con el anuncio de las clases remotas. Como resultado, la aplicación DingTalk se convirtió en un aula para 50 millones de niñxs y jóvenes.

En la noche del 11 de febrero, el software recibió una avalancha de 15.000 calificaciones bajas. Su puntaje calló de 4.9 a 1.4. Fue un ataque coordinado por lxs estudiantes de Wuhan, apostando a que si el programa fuera punteado por debajo de 1.0, sería expulsado de la app store china. Un post de DingTalk en las redes sociales pedía clemencia: “sólo tengo 5 años, por favor no me maten!” (3)


Bombardeando Clases en zoom

El 30 de marzo, el FBI emitió una declaración advirtiendo sobre la instancia de “zoom-bombing” (“bombardeo de Zoom”) en EEUU (4). Junto a Hangouts Meet, Zoom fue una de la aplicaciones de video conferencia más populares adoptadas por las escuelas desde que comenzó la pandemia – saltando de 10 millones de usuarios en Diciembre de 2019 a 200 millones en Marzo de 2020. Sin embargo, sus huecos de seguridad son claros: cualquier usuario con el link puede entrar a la sala, y los links son fácilmente adivinables (5).

Dado que este tipo de invasiones a las clases puede ser realizado por cualquiera, no necesariamente estudiantes, parece especialmente tentador para grupos de extrema derecha y redes de pornografía. La simple solución de Zoom fue aconsejar contraseñas de acceso, proporcionadas solamente a aquellas personas registradas en el curso. El hecho de que los casos de “zoom-bombing” continuaron ocurriendo reveló que eran lxs estudiantes mismxs que continuaban compartiendo los links y contraseñas entre ellxs.

El caso de Melissa, una adolecente de California, sobresalió en la prensa: A través de su cuenta de Istagram, recibió y compartió los links de acceso a Zoom con sus contactos (“solo para generación Z”, advertía). Posteó los links en TikTok – llegando a 732 mil vistos y 175 mil me gusta. Melissa explicó a la prensa que lo hizo sólo porque “estaba aburrida y quería aprender” (6). Su caso, sin embargo, es sólo uno entre muchos otros alrededor del mundo. Un docente de un colegio privado del interior de San Pablo, Brasil, relata la aparición de un perfil en su clase llamado “invasión payasa”. A veces, son lxs mismxs estudiantes quienes acceden a la clase de diferentes dispositivos para generar conflicto.

De la joda hacia la revolución proletaria

De la siesta al desorden, lxs estudiantes siempre ponen obstáculos al proceso productivo en las escuelas. Si la escuela surge en el contexto de la revolución industrial para producir fuerza de trabajo, la insubordinación estudiantil traduce un rechazo al trabajo que se da en la formación como mercancía “fuerza de trabajo”.

En un tiempo en que el trabajo pierda su forma, también la enseñanza formal parece ser obsoleta. En el sistema escolar de la provincia de São Paulo, donde una gran parte de las escuelas ya cumplía un rol más que nada de prisión – almacenamiento de jóvenes, no de formación-, es natural que la ED sea solamente una cortina de humo. Mientras que buena parte de lxs estudiantes siquiera pueden conectarse, los 80 mil que miran al live de EduTubers tienen acceso a un chat único en tiempo real, donde hacen juegos y postean todo tipo de contenidos absurdos. En este caso, el sabotaje ya hace parte del juego, y sigue el baile. Los más enganchados, resistentes y conectados van a aprender: el mecanismo de selección sigue operando.

Es decir que la rebeldía estudiantil, en si misma, quizás no apunte a ningún lado. Como explicaba Malissa, es una joda nomás. Y su efecto inmediato, lo más frecuente, es aumentar el dolor de cabeza – dar más trabajo- a lxs docentes y trabajadorxs de las escuelas. Al mismo tiempo, es por medio de esta insubordinación que lxs estudiantes mantienen un margen de autonomía. Justamente en este espacio de acción por fuera del control de las autoridades escolares es donde residen las posibilidades para un enfrentamiento político, como la ola de tomas estudiantiles que colmó Brasil en 2015-2016.

Un periódico español informó que dos chicos fueron a la casa de su profesora para cortar los cables de fibra óptica para impedirla de dar clases online. Quien sabe en una próxima vez, venido el caso – una huelga, acaso- el blanco pueda ser el servidor central de la escuela. (7)

Notas


1 En Brasil, indicamos los “Diarios de Cuarentena”, una serie de relatos de trabajo en tiempos de pandemia, producida por A Voz Rouca, un boletin autónomo organizado por trabajadores de la educación privada y pública. https://passapalavra.info/2020/04/130766/
2 support.google.com/edu/classroom/answer…
3 Quem observou o ataque ao DingTalk foi Wang Xiuying em London Book Review. www.theverge.com/2020/3/9/21171495/wuha…
4 www.fbi.gov/contact-us/field-offices/bo…
5 computer.howstuffworks.com/zoom-bombing…
6 www.insider.com/zoom-classes-high-schoo…
7 La nota, publicada en El Mira, tiene todo los aspectos de un clickbate: una fakenews producida para ganar accesos; la citamos igual, pues no deja de ser una posibilidad que la ED abre a la imaginación.

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