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Sobre la Protesta Internacional de Repartidores en Ecuador: resistencia proletaria en medio de la pandemia y la precarización

Por un proletário desempleado y cabreado de la región ecuatoriana

El 22A (22 de Abril) fue el Paro Internacional de Repartidores de Glovo, Uber Eats, Rappi y otras Apps de servicio de entrega de comida a domicilio. Participaron trabajadores de Ecuador, Argentina, Perú, Costa Rica, Guatemala, México y España. Esta protesta es importante y significativa porque es el símbolo y el síntoma de la reactivación de la lucha del «proletariado intermitente global»[1] (que incluye al proletariado migrante, como es el caso de los trabajadores venezolanos en Ecuador) en tiempo de pandemia y crisis del Capital mundial; es decir, del proletariado precario del sector servicios luchando contra la catástrofe capitalista generalizada (sanitaria, económica, política, social, civilizatoria) del siglo XXI. Esto, desde la revuelta proletaria mundial del 2019, que se vio interrumpida por el coronavirus hasta la fecha, ya que “la guerra contra el coronavirus” de los todos los Estados y empresas del planeta en realidad es una guerra contra el proletariado.

Por su parte, El 1A (1 de Abril) fue la Huelga Internacional de Alquileres: no pagar arriendo y seguir viviendo en el mismo lugar. Considerando que la mayoría de la población no tiene vivienda propia, por lo cual debe arrendar para poder tener un techo donde vivir; y que, a causa de la cuarentena, no puede salir a trabajar o ya está sin trabajo ni ingresos como para pagar el arriendo. Entre esta fecha-hito de lucha proletaria y la otra (el 22A), en varios países ha habido plantones de trabajadores despedidos, cacerolazos desde las ventanas y los balcones, “teleprotestas” de trabajadores impagos, huelgas salvajes en fábricas, motines en cárceles, saqueos a supermercados. Pero también ha habido nuevas medidas de austeridad y brutal represión estatal por parte de los gobiernos de derecha y de izquierda por igual. En suma, abril 2020 parece ser el mes de la reactivación de la lucha de clases real a nivel mundial en tiempos de crisis, pandemia y cuarentena globales.

Hecho que, a pesar de mi pesimismo actual, lo veo con buenos ojos, por ser un síntoma de posible reanudación – y esperemos que intensificación – de la revuelta proletaria internacional. Porque si se agudiza la catástrofe, entonces que también se agudice la revuelta cuando se levante la cuarentena y todo el odio de clase acumulado de los proletarios salga y estalle con fuego en las calles contra los ricos, sus políticos y sus perros guardianes (como ya se ha hecho sentir, por ejemplo, en los suburbios de Beirut, Atenas, París, Santiago de Chile y Guayaquil[2]).

En este contexto internacional, Ecuador es uno de los países con uno de los peores brotes de Covid-19 en todo el mundo: los más de 870 muertos (confirmados por coronavirus) en las últimas semanas hasta la fecha, principalmente en la ciudad de Guayaquil, lo atestiguan en forma de tragedia. Y el New York Times afirma que la cifra real de muertos es siquiera 15 veces más alta (13 050 muertos) que la cifra oficial reportada por el gobierno.[3] También es una tragedia moderna el despido intempestivo de más de 4 500 trabajadores durante las últimas semanas[4] (según cifras oficiales, lo que quiere decir que la cifra real es más alta). A lo que se suma la reducción de la jornada laboral y del salario de los trabajadores públicos, privados, formales e informales. Frente a tal masacre sanitaria y económica por parte del terrorismo patronal y estatal en este país, los proletarios ya han respondido con algunas protestas (de trabajadores de la salud contagiados, obreros despedidos, docentes impagos, repartidores superexplotados…).[5]

En el caso concreto de los más de 4 000 repartidores de comida a domicilio a través de plataformas digitales [6] (trabajadores informales del sector servicios, el cual es un sector privado de la economía), éstos son una parte del 46% de la “población económicamente activa” en situación de subempleo que existe en el Ecuador (según el propio Instituto Nacional de Estadísticas y Censos-INEC); y, su salario es lo que Marx, en el Tomo I de El Capital, denominó un «salario por pieza» o «salario a destajo»: la tarifa que les pagan por cada entrega realizada. So pretexto de la emergencia sanitaria y económica, bajo el discurso empresarial y gubernamental de “todos debemos arrimar el hombro para sacar el país adelante”, los dueños y patrones de estas empresas tercerizadoras de servicios de transporte de alimentos (y medicinas) les redujeron de $ 1 a $ 0.30 la tarifa o el pago por cada entrega, es decir les redujeron el 70% o casi las tres cuartas partes de su salario a destajo. Y en cuarentena les hacen trabajar más por menos dinero, por ejemplo, haciendo “entregas colectivas” en lugar de entregas individuales pero cobrando lo mismo. En otras palabras, contra este sector del proletariado del siglo XXI también aplica la clásica e invariante medida del Capital en situación de crisis para compensar la caída de la tasa de ganancia: aumentar la tasa de explotación de la clase trabajadora y, por tanto, la tasa de plusvalía.

Los repartidores no son, pues, “superhéroes”, como rebuznan los medios burgueses de comunicación masiva: son trabajadores superexplotados que, en tiempo de coronavirus, pasan todo el día trabajando en las calles (a diferencia de los teletrabajadores) y, para colmo, sin que las empresas les provean material de bioseguridad (mascarillas, gafas, guantes, gel antibacterial, etc.). Exponiéndose así a contagiarse de coronavirus y luego a tener que cuidarse y curarse como bien o mal puedan, ya que no tienen seguro de salud ni público ni privado para ser atendidos médicamente. En pocas palabras, se encuentran en situación de riesgo laboral y vital. Debido a estas precarias y criminales condiciones de trabajo y de existencia impuestas por el Capital transnacional y local, es que decenas de repartidores protestaron el 17 de abril (paro nacional) y el 22 de abril (paro internacional) en Quito.

¿Qué hacen las empresas que se benefician del trabajo de lxs repartidorxs para garantizar su seguridad y derechos laborales? El gerente general de Glovo Ecuador, mediante una entrevista realizada por Telerama afirmó que lxs glovers han sido dotadxs de material de seguridad e higiene por parte de la empresa, esta afirmación fue rápidamente desmentida por la comunidad Glovers de Quito. A esto se suma que están obligadxs por la empresa a realizar entregas grupales. Es decir, se hacen dos o más entregas, que son cobradas individual y completamente a lxs usuarixs; mientras que se les paga por la realización de un solo pedido más un supuesto bono de 0,30 ctvs a lxs repartidorxs. Estas condiciones fueron denunciadas durante un Paro Nacional, convocado el 17 de abril del 2020. […]

A nivel internacional, las principales exigencias de lxs trabajadorxs son el aumento del 100% en el monto por pedido realizado y la entrega de elementos de seguridad e higiene por parte de las empresas. Y ¿cómo se vivió el Paro Internacional en Ecuador? En la mañana del 22 de abril en las afueras de la tienda Glovo, ubicada al norte de la ciudad de Quito, se concentró un grupo de repartidorxs, llevaban mochilas de Glovo y Rappi; y es que la mayor parte de trabajadorxs de delivery tienen cuentas para trabajar en dos o más plataformas, de esta manera aseguran ingresos para sostener su vida. Mientras tanto, unxs glovers con marcadores, hojas de papel bond y papelotes escribían consignas y exigencias para visibilizar las razones del paro, y las pegaban en las afueras de la tienda.
Otrxs colocaban sus maletas en la puerta principal de la tienda para evitar el despacho de pedidos. Había quienes hablaban con sus compañerxs, para explicarles la necesidad de parar; así algunxs reconocen la necesidad de parar para conseguir derechos, pero no pueden parar porque viven al día. Si un día no trabajan no pueden llevar el sustento a sus familias. A la larga, la solidaridad y la vivencia compartida permiten que entre lxs trabajadorxs se deje de repartir mientras se apoya a que quienes verdaderamente no puedan parar, continúen con el trabajo.

En esa mañana, lxs portavoces del Paro fueron entrevistadxs por los medios, dejando claro que la lucha por los derechos no tiene bandera, que se encuentran juntxs para pelear por condiciones dignas de trabajo y que no se puede sostener más la esclavitud a la que las empresas de app de delivery someten a sus trabajadorxs. Así mismo anunciaron que la lucha será a largo plazo, y que lo inmediato es garantizar el 100% del pago de los repartos que realizan y la entrega de equipos de bioseguridad necesarios en tiempos de pandemia. Su horizonte a largo plazo es que se reconozca la autonomía real de lxs trabajadorxs con las apps o que se lxs registre como trabajadorxs en relación de dependencia con todos los beneficios de ley. Ese es un debate que aseguraron debe llevarse en conjunto, tomando decisiones por el bien de todxs lxs trabajadorxs de reparto.

En el transcurso de la jornada, se juntaron más repartidorxs a la protesta; llegaron en grupo, en medio de pitos y gritos de “luchamos juntos por nuestros derechos”. Algunxs Glovers se encargaron de preparar la ruta de la caravana que recorrió de norte a sur la ciudad para visibilizar la presencia de lxs repartidorxs y mostrar a la ciudad que su trabajo es esencial para sostener la cuarentena, pero que también es fundamental que cuenten con ingresos justos y seguridad.

Al poco rato, la Policía Nacional apareció y haciendo uso del usual poder patriarcal y clasista, notificó a lxs repartidorxs en voz autoritaria, que tienen prohibido, por el estado de emergencia en el que se encuentra el país, aglomerarse y estacionar sus medios de trabajo en el lugar. Advierten que si no se mueven serán multadxs e incluso podrían apresarlxs por desacato a sus órdenes. La mayor parte de repartidorxs tomó su medio de transporte y en caravana se movió. Sin embargo, la policía no satisfecha con desalojar a lxs trabajadorxs, lxs siguió y en un cruce de dos vías principales de la ciudad (Gaspar de Villarroel y Shirys), lanzó de improviso y en contravía, un patrullero y dos motos contra la caravana de repartidorxs motorizadxs. Lxs motorizadxs lograron esquivar con maromas este acto violento, y continuaron su camino hacia el sur de la ciudad. [7]

Es interesante anotar que los repartidores motorizados protestaron de manera organizada y, al mismo tiempo, de manera espontánea y autónoma, es decir sin intermediarios sindicales ni partidarios –al menos en Ecuador–. Relevando a unos compañeros en el trabajo y comunicando a otros compañeros la medida de hecho ese día. Para lo cual, usaron las llamadas “redes sociales”: WhatsApp, Facebook, etc. Por ello, este es un ejemplo concreto de lucha autónoma, acción directa, asociacionismo proletario y solidaridad de clase por parte de trabajadores precarios, superexplotados y migrantes del siglo XXI, con “nuevas demandas” (aparte de exigir que les paguen mejor) como son las condiciones de bioseguridad contra el coronavirus, y que, tanto para su trabajo diario como para sus protestas, usan las NTICs (nuevas tecnologías de información y comunicación) y se organizan en red. Si su lucha es intermitente, es porque su condición laboral y material en la vida cotidiana es intermitente.

También hay que señalar que, a pesar de haber sido una protesta pacífica, la policía no se hizo esperar ese día y desalojó a los trabajadores que protestaron a las afueras de la empresa Glovo Ecuador. Obligando a los repartidores a improvisar y hacer una caravana motorizada de norte a sur de la ciudad. Acción que recibió el apoyo simbólico y en “redes sociales” por parte de cierta parte de la población. La policía como siempre protegiendo el sacrosanto orden de la esclavitud asalariada y la circulación de mercancías (principalmente, de la mercancía-fuerza de trabajo) para que los empresarios sigan acumulando ganancias y poder, en tiempo de economía de plataformas digitales, precarización laboral generalizada y pandemia. Un hecho ciertamente ilustrativo de la «esclavitud digital», el «Estado distópico» y el fetichismo de la mercancía: en una palabra, de este sistema de alienación, explotación, opresión y muerte pero, al mismo tiempo, de la precaria resistencia proletaria contra el mismo.

Cabe agregar que en Ecuador no es la primera vez que los repartidores protestan. En agosto y en noviembre de 2019 también realizaron protestas por el tema de la tarifa por entrega (su salario encubierto), es decir dos meses antes y un mes después de la Revuelta de Octubre del año pasado en este país. Por lo tanto, es posible que en la próxima revuelta social también estén presentes los compañeros repartidores, porque ya han sido los protagonistas de un paro nacional e internacional de su sector y su rama en lo que va de este año.

Viéndola en perspectiva, aquí y en todas partes la lucha de los repartidores de comida a domicilio a través de Apps es todo un símbolo del proletariado precario del sector servicios y su lucha reivindicativa bajo el capitalismo informático y financiero transnacional en tiempos de crisis catastrófica y de virtualización y aislamiento sociales. Como diciendo que los proletarios no son cosas ni números, sino que son seres humanos que quieren vivir frente a tanta muerte y tanta miseria. Y, al mismo tiempo, como diciendo también que le temen al desempleo y al hambre tanto como a la enfermedad y la muerte. Pero sobre todo, en los actos, interrumpiendo temporalmente la “nueva normalidad” laboral y social del Capital. Por ello, más allá de sus reivindicaciones puntuales y gremiales, la lucha de los repartidores es una lucha por cuidar su vida y un contraataque directo a la economía capitalista, precisamente porque ésta se basa en la ganancia sobre la vida.

También es un símbolo de que si el suyo es un “trabajo esencial en medio de la precarización y la pandemia” o de “primera línea” en el actual confinamiento social, no sólo es porque la comida es vital para todo el mundo en cuarentena y siempre, así como porque si ellos no transportasen comida otros (los clientes de “clase media” y “clase alta”) no la podrían comer. Sino esencialmente porque la clase trabajadora es la clase explotada que sostiene a toda la sociedad capitalista con su trabajo, pero también es la clase antagonista del Capital que se rebela contra su condición de clase explotada porque el trabajo enferma y mata (literalmente en estos momentos de pandemia). En síntesis, esta lucha es un símbolo de que el proletariado es la contradicción viviente entre el “trabajo digno” y el rechazo del trabajo asalariado.

Sólo la lucha de clases real que se está reactivando a nivel mundial resolverá en la práctica histórica y social esta contradicción, tanto en esta lucha particular como en todas las demás luchas de todos los sectores del proletariado; y dirá si el movimiento que anula y supera el estado cosas actual –el comunismo– vuelve a ser o no un movimiento real y un “fantasma” que recorre el mundo capitalista hasta su total transformación revolucionaria. Radicalizando y generalizando o no las actuales luchas reivindicativas del intermitente proletariado mundial. Tensionando, rompiendo y saltando o no sus propios límites y contradicciones como clase de y, al mismo tiempo, contra el Capital.

Quito, 29 de abril de 2020

Notas
[1] «Lo que de hecho se expande explosivamente por el mundo son los precarios, los intermitentes globales, los superfluos que comprenden una parcela importante del nuevo proletariado, especialmente en los servicios. Y es ese el fundamento estructural de lo que vengo denominando esclavitud digital. Proletarios que, exactamente por estas condiciones, también se rebelan.» Ver Antunes, Ricardo (2019). “El nuevo proletariado de servicios, valor e intermitencia: la vigencia (y la venganza) de Marx” en Revista Herramienta N° 62, Año XXIII, Invierno de 2019, Buenos Aires-Argentina. Disponible en: https://herramienta.com.ar/articulo.php?id=3079
[2] Ver El Comercio (27 de abril de 2020). Tres motos de la Policía fueron quemadas durante disturbios en operativo en Guayaquil: https://www.elcomercio.com/actualidad/motos-policia-quemadas-disturbios-guayaquil.html
[3] Ver The New York Times-América Latina (23 de abril de 2020). El número de muertos en Ecuador durante el brote está entre los peores del mundo: https://www.nytimes.com/es/2020/04/23/espanol/america-latina/virus-ecuador-muertes.html
[4] Ver El Comercio (21 de abril de 2020). ¿Cuál es el impacto del covid-19 en los trabajadores de Ecuador: teletrabajo, rebaja salarial, despido intempestivo?: https://www.elcomercio.com/actualidad/ecuador-coronavirus-despidos-intempestivos-teletrabajo.html
[5] Ver Proletarios Revolucionarios (15 de abril de 2020). Breve análisis crítico de las últimas medidas económicas del gobierno de Moreno “para enfrentar la emergencia sanitaria” y de su “Programa Ecuador Solidario”: http://proletariosrevolucionarios.blogspot.com/2020/04/breve-analisis-critico-de-las-ultimas.html; y, en este mismo blog, 22 de Abril de 2020: Paro Internacional de Repartidores: https://proletariosrevolucionarios.blogspot.com/2020/04/paro-internacional-de-repartidores-22.html
[6] Ver El Telégrafo (9 de noviembre de 2019). Tres plataformas generan 4.100 empleos: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/economia/4/plataformas-digitales-repartidores.
[7] Ver Valencia, Belén (24 de abril de 2020). Trabajo de reparto: trabajo esencial en medio de la precarización y la pandemia. La Tecla-R. Quito. Disponible en: http://www.latecla-r.com/2020/04/24/trabajo-de-reparto-trabajo-esencial-en-medio-de-la-precarizacion-y-la-pandemia/ Ver también Hidalgo, Kruskaya y Valencia, Belén (2019). “Entre la precarización y el alivio cotidiano. Las plataformas Uber Eats y Glovo en Quito”, en Friedrich Ebert Stiftung Ecuador FES – ILDIS. Disponible en: http://library.fes.de/pdf-files/bueros/quito/15671.pdf.

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