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Educación virtual en Argentina, todo junto, todo a la vez

Por: Astilla

Desde mediados de marzo, cuando comenzaron los primeros casos de Covid19 en Argentina, una de las principales actividades que estuvo en el centro de los cuestionamiento fue el inicio de clases de las escuelas primarias y secundarias. Desde el sindicato ADEMyS (Asociación docente de la Ciudad de Buenos Aires) plantearon la urgencia de levantar las clases (ya se habían prohibido por decreto, eventos de más de 200 personas). Finalmente con la declaración de la cuarentena obligatoria se decide suspender las clases presenciales pero continuarlas a través de plataformas digitales.

Las primeras semanas , muchxs docentes del ámbito público continuaron teniendo que asistir diariamente a sus puestos de trabajo a garantizar la comida de los comedores escolares (que funcionan en las escuelas). Esta tarea por lo general está a cargo de asistentes de comedor, que se vieron desbordadxs, es así que el Gobierno de la ciudad de BsAs decide asignarle una nueva tarea a lxs docentes, la repartición de viandas en las escuelas, pero sin mantener ningún protocolo de cuidado ni ofreciendo material de higiene. Se realizó un reclamo respecto de la organización, la cantidad y calidad del alimento ofrecido, dado que era insuficiente y generaba aglomeración de personas (estudiantxs o familiares y trabajadorxs). En este momento se entregan bolsones de comida para las familias cada 15 días, pero siguen siendo insuficientes y quienes tienen que hacerse cargo de la entrega no cuentan con la protección necesaria.

A su vez, varios programas estatales que fueron suspendidos, refuncionalizan a lxs trabajadorxs en tareas que denominan “voluntarias”, pero entendiéndose de forma implícita que quienes no asisten ponen en riesgo sus puestos de trabajo. Así, se envió a muchxs docentes a hacer actividades asistenciales en comedores e incluso en hoteles donde mantenían en cuarentena a las personas que volvieron en los vuelos de repatriación.

En lo que respecta al trabajo virtual, en la mayoría de las escuelas públicas existe una base de falta de recursos y formación en herramientas digitales, por lo que la implementación forzosa en este contexto carece de existencia material en las realidades de docentes y estudiantxs. Muchos compañerxs tabajadrxs expresan que una de las consecuencias del aislamiento es la fragmentación entre trabajadrxs, dificultando medidas de lucha colectiva. También se expresó un rechazo generalizado a la evaluación y acreditación de saberes virtualmente.

En la provincia de Córdoba docentes de jardines maternales y escuelas municipales realizaron un paro de las actividades virtuales porque 200 docentes suplentes no percibieron su salarios. En muchas escuelas públicas estas medidas carecen de fuerza dado que las clases virtuales se realizan de forma muy rudimentaria. Generalmente, el trabajo de formación termina quedando a cargo de lxs cuidadorxs de lxs niñxs, a quienes se les suma otro trabajo domestico no pago.

Muchxs docentes son foco de esta doble explotación, en el trabajo y en los hogares, por lo que se encuentran reclamando por licencias de cuidados. Muchas instituciones educativas universitarias insisten en la obligatoriedad de las clases para no perder semestres, a costa de la super explotación de lxs trabajadorexs. La cuarentena obligatoria forzó a una reestructuración de las tareas domesticas, lxs docentes que quedaron bajo el proceso de reestructuración digital, no sólo tuvieron que aprender rápidamente nuevas herramientas, sino que sus propios hijxs ahora deben realizar las tareas escolares en el hogar. Sin contar que en muchos hogares se cuenta con una o dos computadoras como mucho que deben ser divididas con el resto de los integrantes del hogar. La mayor parte de las tareas recaen sobre las mujeres de la casa, por lo que a todas las actividades profesionales y docentes se le suma el cuidado y formación de lxs hijxs, tareas de limpieza, higiene y abastecimiento.

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