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Conflictos y medidas de los Colectiveros en Argentina en medio al covid-19

La cuarentena obligatoria se sigue extendiendo en el territorio argentino, y si las primeras semanas fueron de relativa calma, esta extraña paz social — promovida por el nuevo “pacto social” de la presidencia de Alberto Fernández — empieza a mostrar sus grietas de forma más abierta. Por un lado, circulan ya las noticias de empresas de comida rápida como McDonalds, Starbucks y Mostaza, que están pagando solamente el 50% del sueldo de sus trabajadores. Por otro lado, de parte de sectores más organizados de la clase vemos algunas medidas de protesta concretas. El frigorífico Penta, en la localidad de Quilmes (al sur del Área Metropolitana de Buenos Aires) suspendió la totalidad del pago de salarios de sus trabajadores y cerró las puertas de su planta, en una modalidad de lock-out patronal justificándose en la falta de insumos. Un piquete realizado en la puerta del frigorífico fue el primer caso de represión policial a una medida de trabajadores luchando contra los efectos de la crisis.

Otra situación compleja es la que está ocurriendo en el ámbito de los conductores de buses en todo el país. El gobierno anterior, de Mauricio Macri, descentralizó los subsidios nacionales para el transporte público, lo que empujó a las provincias hacia el cumplimiento de los compromisos con los empresarios del sector. Ocurre que los presupuestos de las provincias en este momento están bajo fuerte presión por la crisis, lo que afecta la negociación con las empresas de transporte. Estas no tuvieron que pensar dos veces antes de simplemente cortar el sueldo de los conductores.

En las líneas 540 y 533, en el Área Metropolitana de Buenos Aires, pertenecientes al grupo Autobuses, los empresarios pagaron el 80% del sueldo de Marzo. La respuesta inmediata fue un paro de los conductores, que logró que la empresa rápidamente pagara lo restante. Mientras tanto, la Federación Argentina de Transporte de Pasajeros (FATAP), la asociación patronal del sector, amenaza el gobierno nacional con un lock-out como forma de extorsión por más subsidios estatales. Esta misma asociación también ha notificado al sindicato (UTA) de que muchas empresas tendrán dificultades de pagar los salarios completos en estos meses de cuarentena, adelantando ya sus planes a fin de poder contar con la ayuda del sindicato para realizar esto. La situación de pagos salariales incompletos o con retraso ha generado muchas asambleas en el interior del país, en provincias como Jujuy (donde algunos cobraron el 20% del salario), Corrientes, La Rioja, Córdoba y La Pampa, además de las empresas de media y larga distancia, que cuenta ya con el despido de 100 conductores en la empresa Vía Bariloche.

Desde que comenzó la crisis sanitaria, los conductores de algunas líneas empezaron a organizarse a fin de tomar medidas de protección y no ponerse en riesgo en su trabajo. Los conductores de la línea 60, que cuenta con una fuerte tradición de lucha, en asamblea determinaron algunas medidas como bloquear la puerta delantera del bus y modificar los plásticos y cristales para separar físicamente la parte donde van los pasajeros y la parte de adelante donde está el conductor. En principio, la empresa notificó a los trabajadores, aunque no tomó medidas disciplinarias en su contra, y algunos días después la CNRT (Comisión Nacional de Regulación de Transportes) saca un protocolo recomendando exactamente estas medidas para todas las empresas. Esto demuestra que la organización de los trabajadores puede ser más rápida y eficaz para proteger su salud, que esperar la iniciativa de los gestores.

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